Concepto tan utilizado en el campo de la salud mental, pero no exclusivo de este, ya que lo encontramos aplicado en el campo de la medicina, de lo social y hasta en aquellas actividades humanas referentes a lo bélico y a la defensa policial y militar. Las definiciones que nos aporta el diccionario de la lengua española son las siguientes
Prevención
1. Acción de prevenir.
2. Efecto de prevenir.
3. Concepto, por lo común desfavorable, que se tiene de una persona o cosa,
sin llegar a sospecha, recelo, inquina.
4. Puesto de policía o vigilancia de un distrito, donde se lleva preventivamente
a las personas que han cometido algún delito o falta.
5. Preparación que se hace para evitar un riesgo o ejecutar una cosa.
6. Mil guardia del cuartel, que cela el orden y policía de la tropa.
Respecto a las dos primeras
acepciones referidas a la acción y al efecto, ambas están referidas a implementar
un plan de cuidado respecto a sujetos que supuestamente están en riesgo de
entrar en una situación peligrosa o bien han entrado y hay peligro que se
impliquen mas con ese objeto o practica.
Pero acción y efecto no son lo mismos, pues implican dos tiempos diferentes
del plan implementado, el efecto es la respuesta que el sujeto efectúa a la
acción de quien implementa la serie de normativas. El efecto de prevenir es
la consecuencia de la acción preventiva implementada, es aquel sistema de
conceptos con el que queda impregnado el sujeto, entrando en una vigilia constante
contra el objeto amenazante. Es decir que por la felicidad mitica, o por la
amenaza introducida por las campañas, la existencia del sujeto queda
fijada a dicho objeto.
Esta claro que aquello que causa el peligro, persona, objeto o lo que fuere,
amenaza con una presencia que puede destruir cierta integridad, cierta unidad
o determinado campo que se quiere cuidar respecto a un funcionamiento modelo.
Es para destacar que dicho campo a ser cuidado puede aplicarse a una propiedad,
una actividad humana, el funcionamiento de determinadas estructuras sociales,
un modelo o ideal de funcionamiento del cuerpo etc. Un campo en la existencia
humana puede ser el bienestar psíquico y físico, y a partir de ahí se realiza
un catalogo de aquellos objetos externos que pueden amenazar esta unidad o
campo. En esta dirección el sujeto se mueve entre dos sectores bien
definidos: Lo bueno y Lo malo.
Es una característica humana materializar en una escena externa, con sus objetos,
la realidad psíquica interna. Tal es así que el objeto amenazante contra la
integridad de la persona es definido en su materialidad y exterioridad, alejando
de esta forma la razón principal, la causa, que motiva la existencia de ese
objeto externo. Uno de los sistemas mas desarrollados para intentar modificar
la conducta humana es aquel referido a preparar a la persona para enfrentarse
contra ese objeto invasor, es decir, la defensa y el enfrentamiento. Se sabe
que para que un sujeto pueda actuar sobre un objeto amenazante hace falta
un instrumento con su correspondiente adiestramiento y aprendizaje en el uso
del mismo.
En este sentido es pertinente, en el campo de la adicción, el concepto de
"lucha" contra la droga o contra el narcotráfico y los instrumentos utilizados,
en el narcotráfico se utilizan armas para contrarrestar la presencia de quien
la produce o la vende. En el caso del tratamiento el instrumento es un conjunto
sistemático de conceptos unificados en los llamados "programas de tratamiento
contra la drogadependencia". No obstante hay que plantear que para que un
sujeto pueda cuidarse, defenderse, huir, etc., ante la amenaza de un objeto
o persona, en primer medida se debe reconocer a dicho objeto como amenazante.
Si bien hay un modelo de salud amenazado por la droga y todo un sistema que
se implementa en su favor, hay una particularidad; quien la produce, la vende
y la consume no la interpreta como un problema o una dificultad, o el nivel
de problema que le plantea la droga a quien la consume es anulado por la misma
dialéctica del efecto que produce el consumo.
Entonces se deduce que este elemento amenazante no lo es tal para quién esta
implicado, sino todo lo contrario, el sujeto que consume droga, la vive por
lo menos en una etapa, como el encuentro con la felicidad y el bienestar.
Entonces hay que plantear que quien determina el peligro y la amenaza de la
droga es aquel que no la consume y que ve amenazado algún tipo de integridad
social y modelo físico - psíquico.
La prevención contra la drogadependencia de los organismos oficiales, en este
sentido, pasa a construir un nuevo objeto como amenazante o peligroso, que
recae en la figura de aquel que consume droga. Inclusive los planes de prevención
marcan una frontera donde traspasarla supone caer en el consumo y la delincuencia,
de ahí que muchas veces al sujeto adicto se lo califica como delincuente o
peligroso.
Pero peligroso por que; precisamente porque en la medida que el sujeto se
introduzca en el consumo será una amenaza contra un campo definido. Pero esta
perspectiva del problema deja la causa respecto al sujeto totalmente intocable.
Todo queda reducido a una oposición entre quien vende o consume la
droga y un discurso de saber moralizante respecto a lo "diabolico"
de la droga. Este plano no supera un plano simplemente superficial de la cuestión.
El efecto de la prevención es el fracaso del no reconocimiento de la causa.
Aunque este cuadro se complejiza
aún mas respecto a la droga.
Tenemos, entonces, dos fracturas
respecto a la prevención, la primera el desconocimiento de la causa que motiva
esa manera de satisfacción a través de la droga y la otra la posición del
sujeto al cual se lo quiere prevenir de un objeto que lo amenaza y que el
no reconoce como tal.
Por ello los planes de prevención trabajan en dos planos, en la represión
de una conducta o en un adiestramiento ético (del bien y del mal) sobre la
amenaza de ese objeto que es la droga. Digamos que en esta falta de reconocimiento
del peligro por parte del sujeto es donde fracasan la mayoría de los tratamientos
de las llamadas "Comunidades Terapéuticas", que es en gran parte donde basan
sus estrategias terapéuticas.
También los programas de la lucha contra la droga fallan, allí donde quieren
convencer por la fuerza al sujeto del mal de la droga, ya que este guarda
su relación causal con el objeto para un segundo momento, el tan mentado concepto
de la "recaída".
Respecto a la prevención en el campo de la subjetividad, ella está llamada
a fracasar, por que el sujeto no reconoce el objeto que se le quiere impostar
como peligroso, por lo menos no en un primer momento. Se plantea así una alienación
entre quienes definen el concepto de malestar y entre quienes consumen la
droga.
Se desconocen cuales son las causas reales que acercan al sujeto al consumo
de la droga creyéndose que preparando al sujeto en una posición de defensa
se lo puede prevenir contra una amenaza externa, cuando la amenaza y el objeto
vienen precisamente desde su propia posición subjetiva, y el tan remarcado
exterior no es otra cosa que la escenificación de la realidad psíquica interna.
Quizás donde más fallan los intentos que se desarrollan para resolver determinadas
problemáticas humanas es en no poder determinar sus causas, lo cual encamina
la acción terapéutica en buscar la solución en la escena externa. Respecto
al consumo de drogas, cuando se habla de prevención, esta no produce efectos
de alejamiento del consumo, sino que el consumo o no consumo en el adolescente
responde a otros mecanismos. A lo sumo las campañas de información-prevención
del daño del consumo de la droga solo provee elementos de charla para el joven,
no incidiendo realmente en quien la consume.
La causa que promueve el consumo de drogas, se mantiene bien a resguardo y
no se ve conmovida por estos discursos en contra del consumo de drogas. Incluso
estos programas preventivos ven tan obsoleto su discurso para conmover la
posición subjetiva de quien consume tóxicos, que llegan a reacciones conceptuales
agresivas como aquella de "Maldita Cocaína".
Si podemos hablar de prevención solo lo podríamos hacer en el sentido de modificación.
Pero como evitar esta masificación social del consumo de drogas en el adolescente?
Habría que comenzar por plantear que la escena donde se echan las raíces para
el consumo de tóxicos nada tiene que ver con el tóxico en sí mismo. También
habría que decir que la acción social para evitar el gran consumo de tóxicos
no debe realizarse respecto a la droga en si misma, sino en replantear estructuras
sociales (tanto en lo familiar como en lo institucional), que por decirlo
así, promueven a que el joven ingrese al consumo de drogas. Cuando en la estructura
social falla la circulación y la creación de espacios simbolizantes para el
sujeto, cuando se lo tiende a colocar en un lugar de desecho o de objeto,
cuando el trabajo y la educación (por no plantear la insatisfacción de las
necesidades básicas) como acciones de relación y pertenencia social fallan,
cuando las estructuras sociales como el club dejan de existir, la consecuencia
y el resultado de tal operación social, es un sujeto que construye nuevas
formas de vida, alejado de la posibilidad de subjetivar o sustituir sus carencias
en un entramado social .
Por ultimo querría dejar planteada una cuestión: La droga desde siempre existió
como un objeto que permite al sujeto olvidar sus penas y entrar en un "estado
de felicidad", pero en la actualidad, la droga conforma una nueva estructura
social, que va en contra de la subjetividad humana, o que es lo mismo, que
hace cortocircuito con la castración necesaria para que pueda discurrir el
proceso de simbolización como forma de existencia humana. Es decir que la
ley como deseo en la existencia humana, esta destituida para quienes se acercan
al consumo del toxico, para aquellos que destruyen y retienen la circulación
de la instituciones y los objetos sociales, como para aquellos que cada vez
mas verán los efectos de estas acciones.
Al fin y al cabo
todo forma parte de lo humano, y su vacío estructural se puede metaforizar
a través de la circulación de los objetos de la estructura social o evitarse
con el consumo de drogas. Por ello, tanto para quienes lo retienen, como para
quienes lo carecen, el problema debe plantearse en la forma de relanzar la
circulación y la pertenencia de los objetos e instituciones, ya que la acumulación
promueve la exclusión, y por decirlo así, el sujeto encuentra en la
droga la via regia para continuar en la dirección de la renuncia a
la subjetividad.
